El dinero en sí no es valioso; sólo los bienes y servicios que pueden comprarse con él lo son. La riqueza de cualquier individuo o nación, por consiguiente, es ultimadamente determinada por lo que produce en términos de productos y servicios de valor, no por cuánto dinero se imprime, distribuye o sostiene. Una nación realmente podría sobrevivir sin moneda (dinero) mientras fuera productiva de otra manera.
El propósito del dinero es facilitar el intercambio de bienes, artículos y servicios. El dinero es, por consiguiente, una extensión del sistema de trueque. El trueque es el acto de transar algo que uno posee o hace para alguien más. La producción y el trueque son las bases de toda la economía.
Originalmente se crearon las monedas y dinero de papel para ayudar en el trueque. Esto le permitió a la gente hacer trueque sin tener que andar acarreando bienes o artículos, o inmediatamente tener que entregar un servicio. Esto les permitió a los individuos comerciar más fácilmente y ahorrar las ganancias de sus labores para el futuro.
El dinero de papel inicialmente comenzó como “notas de pagarés.” Un pagaré es un escrito que promete pagar una deuda. Una persona escribiría una nota en un pedazo de papel, prometiendo al receptor de la nota una cierta cantidad de bienes, artículos o servicios los cuales el escritor de la nota podría proporcionar a petición.
Para ilustrar, permítanos mirar el siguiente ejemplo ficticio:
Pretendamos que un granjero de pollos que está en el mercado del pueblo y quiere intercambiar un cesto de manzanas. Él no tiene sus pollos consigo, por lo que podría escribir una nota al vendedor de manzanas que titula al portador de la nota llegar cuando quiera a la granja, a escoger dos pollos saludables. El granjero de pollos podría alejarse con su cesto de manzanas y dependería del cultivador de manzanas visitar la granja un día para reembolsar la nota consiguiendo sus dos pollos. Mientras las personas tengan fe en la habilidad del granjero de pollos de honrar sus notas, él podrá usarlos para el intercambio.Ahora viene la peor parte.
Permítanos ahora pretender que cuando se acerca el día, el cultivador de manzanas decide echar una mirada alrededor en el mercado. Él se encuentra con un comerciante de telas. La esposa del cultivador de manzanas ha estado pidiéndole al marido durante días comprar un poco de la nueva seda que acaba de llagar en una caravana del Lejano Oriente. La vida hogareña del cultivador de manzanas ha sido hecha miserable por las incesantes demandas y rechazo de consuelos por parte de la esposa, para que él negocie con el comerciante de telas alguna seda.
El comerciante de telas, sin embargo, no necesita más manzanas, por lo que el cultivador de manzanas, recordando que él tiene una nota para dos pollos, le pregunta al comerciante si él necesita pollos. El comerciante dice que sí necesita, por lo que el cultivador de manzanas le da la nota para dos pollos en trueque por la seda. Ahora depende del comerciante de telas caminar hacia la granja de pollos para reembolsar la nota. Los pollos nunca dejaron la jaula, sin embargo han cambiado dueño dos veces en un día. Este tipo de intercambio fue para lo que originalmente fue creado todo ese dinero del papel; pero, ¿ve usted la tentación que puede causar?
Si el granjero del pollos sabe que pasará algún tiempo antes de que él deba reembolsar sus notas con los pollos reales, o que algunas de sus notas circularán por siempre y jamás llegan a redimirse, el puede estar tentado de emitir más notas de lo que tiene el realmente en pollos, pensando que será capaz de cubrir todas las notas para el tiempo en que regresen a él. La tentación ahora consigue lo mejor del granjero de pollos.
El granjero de pollos tiene una reunión familiar grande que surge y quiere impresionar a sus suegros por una vez, dándoles una opulenta fiesta. Se va para el mercado, donde escribe más notas para pollos que aun no han salido del cascarón, y se abastece a con una abundancia de bienes y artículos de otros comerciantes. Ahora pueden suceder varias cosas.
El granjero de pollos podrá librarse y escapar con esto, siempre que pueda ser capaz de asumir la demanda para los pollos cuando entren sus notas para ser redimidas. Podría pasar otra cosa, y pasa a menudo, y es que él ha saturado tanto el mercado con sus notas de pollo, que la mayoría de las personas simplemente ya no las quiere, por lo que él debe ofrecer aún más gallinas por cada intercambio que hace, para hacer sentir a la gente que vale la pena. Más aun para que en cada comercio, las personas sientan que el intercambio merece la pena.
Ahora, el está escribiendo notas para dos o tres pollos a cambio de artículos por los que previamente sólo tenía que emitir notas para un solo pollo. Como estas notas de pollos circulan, se vuelven menos valiosos, porque hay muchas de ellas. Se origina ahora una viciosa espiral: mientras más notas emita el granjero de pollos, menos valiosas se vuelven, y tiene que emitir más notas para conseguir lo que quiere. Esto es conocido como inflación.
Con cada vez más notas excedentes, un número creciente de notas empezará a entrar para cancelación. Pronto el granjero verá que su verdadera riqueza, que es su suministro de pollos, se está vaciando rápidamente, aunque sólo una pequeña porción de sus notas haya regresado para cobro. Para conservar sus pollos, él debe disminuir el valor de sus notas, declarando que las notas pendientes ahora sólo son válidas por la mitad de lo que ellas dicen. Esto se llama devaluación.La injusticia de este sistema es obvia.
Puesto que el granjero puede encontrar difícil admitir que emitió muchas más notas que los pollos que él tenía, puede intentar salvar su reputación mintiendo, y diciendo, por ejemplo, que llegó una feroz plaga de pollos que le ha barrido la mitad de su bandada. Eso probablemente no le impedirá volverse bastante impopular. La fe pública en sus notas será destruida. Él, o tendrá que revertir de nuevo al puro trueque, o tendrá que adquirir las notas de alguien más para poder continuar comerciando en el mercado.
Como podemos ver, las notas de papel, o dinero, están arraigados a artículos reales y son una expresión de que el creador de esas notas tiene algo valioso para intercambiar.
En contraste con las notas están las monedas, las cuales funcionaban de diferente manera. Los metales siempre han sido considerados valiosos, y así, los pedazos de metal eran las herramientas convenientes para el comercio. Se imprimieron pedazos de metal con varios diseños, por eso el recibir monedas, y su pureza metálica era garantizada por el impresor. Los valores de las monedas fueron inicialmente determinados por la cantidad y pureza del metal contenido dentro de las monedas. Oro era un metal raro y popular, por lo que las monedas hechas de oro eran más caras y tenía un valor de cambio más alto que, por ejemplo, las monedas de cobre.
Las monedas de metal se volvieron una herramienta popular de intercambio porque eran durables y las cantidades podían ser controladas. Sin embargo, crearon algunos problemas. Realísticamente, las personas sólo estaban intercambiando pedazos de metal a cambio de otros bienes. Esto creó un énfasis desproporcionado en metales. La adquisición de monedas y monedas de metal se volvió una obsesión a una gran cantidad de personas, y tales obsesiones tienden a agotar la energía que sería mejor gastada produciendo otros valiosos bienes y servicios.
El sistema también dio una cantidad desproporcionada de poder a aquellos que poseían grandes cantidades de metales acuñados, aunque otros artículos, como la comida, son finalmente más valiosos. La persona con monedas de metal podía adquirir inmediatamente cualquier artículo o servicio, pero un granjero tenía que primero pasar por el paso intermedio de intercambiar su producto por una moneda o metal de moneda primero antes de de poder tener la misma flexibilidad del gastar.
Monedas de metal se combinaron con notas de papel para crear la fundación de nuestro moderno sistema monetario en el siglo 16. Aquellos que pusieron esta fundación fueron según los registros, los orfebres. Los orfebres normalmente poseían las cajas fuertes más fuertes y armarios con candado en el pueblo. Por esta razón, muchas personas depositaban sus monedas de metal con los orfebres para mantenerlas seguras. Los orfebres emitían recibos a los depositantes, que prometían pagar a los poseedores del recibo la demanda esas cantidades de oro o plata mostrada en los recibos. Cada recibo realmente era una nota que podría circularse como dinero hasta que un poseedor de dicha nota regresara al orfebre para que le reembolsara la cantidad especificada de metal.
Los orfebres hicieron un descubrimiento importante. Bajo circunstancias normales, sólo aproximadamente del 10% al 20% de sus recibos regresaron alguna vez para cancelación en cualquier momento dado. El resto circulaba en la comunidad como dinero, y por una buena razón. El papel era más fácil llevar que las voluminosas monedas y las personas se sentían más seguras teniendo los recibos en lugar de oro y plata reales.
Los orfebres comprendieron que ellos podían prestar los metales no reclamados para cancelación y cargar intereses y ganar dinero de esto, como prestamistas. Haciendo estos préstamos, sin embargo, el orfebre intentaría convencer al prestatario de aceptar el préstamo en forma de un recibo, en vez del metal real. El prestatario, entonces, podría circular esa nota en vez de dinero.
Como podemos ver, ahora el orfebre ha creado “dinero” (sus recibos) por la doble cantidad real de metal que él tiene en su caja fuerte: primero al depositante original, y luego a un prestatario. El orfebre no era poseedor ni siquiera del metal en su caja fuerte, sin embargo, simplemente escribiendo sobre un pedazo de papel, alguien ahora le debe dinero por el valor entero del oro en su caja fuerte. El orfebre podría continuar escribiendo sus notas mientras las cuentas entrantes para cancelación no excedieran sus depósitos reales de metales preciosos.
Típicamente, un orfebre emitiría notas de cuatro a cinco veces más de su suministro real de oro.
Tan rentable como pueda haber sido esta operación, había algunas trampas en ella. Si regresaban demasiado rápido las notas, al orfebre, para cancelación, o los prestatarios del orfebre eran lentos para reembolsar, el orfebre estaría barrido. La credibilidad de sus notas sería destruida. Sin embargo, si el orfebre ejecutara su operación cautamente, él podría volverse bastante adinerado sin producir ni siquiera algo de valor.
Si para cada saco de oro que el orfebre tenía en depósito la gente ahora le debería el equivalente a cuatro sacos, alguien tenía que perder. Al aumentar la deuda pública al orfebre, más y más riqueza y recursos se le debían a el. Puesto que el orfebre no estaba produciendo ninguna verdadera riqueza o recursos, sino que estaba exigiendo una porción cada vez más incrementada de ella, por sus notas de papel, el fácilmente se volvió un parásito de la economía. El inevitable resultado era el enriquecimiento del cuidadoso orfebre-convertido-en-banquero, a costa del empobrecimiento de otras personas en la comunidad.
Ese empobrecimiento se manifestó, o en la necesidad de que las personas dejaran cosas de valor o en su necesidad de esforzarse para crear la riqueza necesitada para reembolsarle al banquero. Si el orfebre no tuviera cuidado y estallara su burbuja monetaria, las personas alrededor de él sufrieran de todos modos, debido a la ruptura causada por el colapso de su banco y la pérdida del valor de sus notas todavía en circulación.
Ese fue el nacimiento de la banca moderna. Muchas personas sienten que es un sistema inherentemente deshonesto. Lo es. Es también social y económicamente desestabilizador, aun así, todos los sistemas bancarios y monetarios mundiales hoy operan en un sistema basado en una íntima variación del sistema que acabo de describir.
Por el siglo 17, la casa bancaria de los Medici en Italia propuso la idea de usar oro como el artículo en el cual iba a estar basado todo el dinero de papel. El oro fue aclamado como la base perfecta para las notas de papel, debido a la escasez y conveniencia del oro. Éste fue el principio del “estándar del oro” en la cual todos los bienes y servicios eran valuados en relación al oro (y a veces la plata).
El estándar del oro era ciertamente una idea terrífica para aquellas personas que poseían oro y plata suficiente, pero creó una confianza artificial en un artículo que realmente no es tan útil como muchos otros productos. Basar un sistema monetario entero en un solo artículo es mejor que basarlo en ningún artículo, en absoluto pero incluso las notas del papel bajo estándares de oro excederán por lejos los metales usados para respaldarlas. La mejor solución es arraigar firmemente el suministro de dinero en el valioso rendimiento entero de una nación para que el dinero actúe como un reflejo exacto de ese rendimiento.
Una vez fue creado el estándar del oro, se pensó que las notas de papel eran “tan buenas como el oro” porque las personas podrían cambiar las notas por oro real. Esto creó un falso sentido de seguridad. Como cada vez más notas de oro entraban al mercado, se volvieron gradualmente con cada vez menos valor, produciendo una firme inflación. Los banqueros/dueños del oro tenían que seguir emitiendo un arroyo constante de notas porque así es cómo ellos obtenían sus ganancias.
Mientras los banqueros planearan cuidadosamente y las personas mantuvieran su fe en las notas, los escritores de dichas notas podrían quedarse fuera de la inevitable inflación que ellos crearon y hacer una enorme ganancia de ellas. Si, por otra parte, ellos emitían una superabundancia, y regresaban demasiadas de sus notas para cancelación, ellos podían, como un último recurso, devaluar las notas para salvar su oro.
En este modo, el excesivo dinero de papel, incluso bajo el estándar del oro, se volvió una fuente de riqueza y poder para aquellos titulados para crear el dinero. También generó deuda a enorme escala, porque la mayor parte de las notas de oro (dinero) “creadas-fuera-de-la-nada” fueron soltadas en la comunidad como préstamos reembolsables a los banqueros. Si las personas no pidieran prestado de los banqueros, el poco nuevo dinero entraría en el mercado y la economía se haría más lenta.
Este método de crear dinero claramente destruyó el verdadero propósito del dinero: de representar la existencia de artículos reales intercambiables. El dinero de papel devaluable le permite a unas pocas personas absorber y manipular mucha verdadera riqueza que son los artículos valiosos y servicios que la gente produce, simplemente a través del acto de imprimir papel y luego ir lentamente destruyendo el valor de ese papel con la inflación. Causa que el dinero se vuelva su propio artículo (bienes) el cual puede ser manipulado en sus propios términos, usualmente al detrimento del sistema de producción y cambio. El dinero originalmente era para ayudar al sistema, no para dominarlo y controlarlo.
El sistema de dinero de papel devaluable descrito anteriormente era la nueva “ciencia” para los nacientes clanes bancarios, de los cuales el mas importante fue establecido en Holanda en 1609. Ése fue el año en que las fuerzas holandesas y españolas firmaron una tregua suspendiendo las hostilidades de la Guerra de los Ochenta Años. La tregua marcó el nacimiento de la República holandesa independiente y la fundación del Banco de Amsterdam en el mismo año.
El Banco de Ámsterdam, de propiedad privada, operaba con el sistema de dinero de papel devaluable, descrito anteriormente. Este fue manejado por un grupo de financieros que agruparon algunos de sus metales preciosos para formar la base de recursos del Banco. Por acuerdo anterior con el nuevo gobierno holandés, el Banco ayudó a las fuerzas holandesas a reasumir las guerras contra España, emitiendo notas excedentes en más de cuatro veces la base de recursos del Banco. Los magistrados holandeses pudieron, entonces, recurrir a tres cuartos del dinero “creado-de-la-nada” para financiar el conflicto.
Esto revela la razón principal de porqué fue creado el sistema de dinero de papel devaluable: permite a las naciones luchar y prolongar sus guerras. También hace que la lucha humana por la subsistencia en una economía moderna sea más difícil, debido a la masiva deuda y a la absorción parasitaria de riqueza que causa el sistema. Además, la continua inflación reduce el valor del dinero, erosionando el patrimonio ahorrado de las personas y disminuyendo su poder adquisitivo.
El éxito inicial del Banco de Amsterdam animó arreglos similares de banca en otras naciones. El vástago más notable era el Banco de Inglaterra, fundado en 1694. El Banco de Inglaterra estableció el modelo para nuestros bancos centrales de nuestros días, refinando el sistema de dinero de papel devaluable de Holanda. Como consecuencia, el sistema de Banco de Inglaterra, se extendió de nación a nación, a menudo respaldando revoluciones, guerras y dirigiendo el curso de las naciones en la era Industrial Moderna.
Excelente artículo, ojalá más gente se interesara en estos temas. el ejemplo del granjero ilustra todo clarísimamente. Saludos.
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